“Diario de Martín Lobo”, y otras reflexiones sobre el sexo gay

Diario de Martín Lobo
Diario de Martín Lobo

Acabo de terminar la lectura del Diario de Martín Lobo, un libro con contenido de alto voltaje sexual, donde las eyaculaciones se cuentan por centenares, la cantidad de amantes por cientos, las resacas por decenas y la felicidad en unidades centesimales.

Diario de Martín Lobo, es una novela basada en el blog de éxito BLOGBACK MOUNTAIN, de elmundo.es. Personalmente el libro, escrito por el bloguero y periodista Javier Cid (Pamplona, 1979), me ha gustado mucho. Es de un realismo salvaje, no contemplado por el planeta heterosexual, donde las sensaciones se contradicen continuamente, pero escrito con buen ritmo y mucho romanticismo (al final, parece que todos nos enamoramos del amor).

La verdad es que sospecho que en el fondo lo que me produce es envidia. Que los tíos homosexuales se entreguen a la promiscuidad sin límites, a la necesidad de perder horas de sueño en saunas salvajes, a la cama con desconocidos debe de ser porque les compensa en placer.

Fijo que los hombres tienen tanta suerte que su punto G se encuentra situado mucho más a tiro que el nuestro. Porque con sinceridad, a un 90% de las tías, una orgía lo único que nos produce es pereza, demasiados miembros, brazos y piernas para contorsionar. Y sin embargo, el protagonista del libro describe con autentico deleite ( y ninguna indigencia) el sexo con desconocidos a pares (e impares).

No voy a caer en el viejo tópico de “mis mejores amigos son gays” pero es que es rigurosamente cierto. Me he pasado la adolescencia y la juventud tratando de asimilar (y recordar) la ingente cantidad de “este-va-en-serio” novios de mis amigos. Pero el asunto es que ninguno duraba más allá de lo que yo tardaba en retener su nombre. O cuando vivía en Inglaterra y me tocaba esperar a las puertas de Heaven sin sufrir una congelación a que a mi medio-hermano terminara de hacerle pedazos el corazón su futuro exnovio.

Martín Lobo
Martín Lobo

Igual es por eso que me llama tanto la atención lo que le ocurre al protagonista del libro (del que aquí teneis unos cuantos capítulos en pdf). Me resulta extraño que se siga repitiendo el patrón de “Busco estabilidad, me ilusiono, me enamoro, me desilusiono y me frustro” ¿ Por qué si lo que buscas es un compañero te aferras a un perfecto y disfuncional desconocido como la solución a tu soledad? Para qué nos empeñaremos en comprender las cosas…

El libro es exquisito, y tan dual como el autor mismo. A veces confunde y no sabes si estás leyendo a Becquer o a Bukowsky, pero al fin y al cabo …¿No les une más que lo que les separa?…

He encontrado esta entrevista, que poco o nada hace por la normalización, (merece la pena ver la pose del presentador mirando a cámara 1 y 2) con Javier Cid en medio de una librería gay. Pero bueno, es mejor que nada.

Cámara Abierta 2.0: Martín Lobo, ’Dos manzanas’ y Tooio (29/06/10)